Yo tengo un primito que lo adoro, y él es medio malcriado y caprichoso, y yo lo adoro, y hace cualquier cagada, y yo lo adoro, y dice cualquier ordinariez, y yo lo adoro.
Y cualquier cosa que me pida yo se la doy, y lo que quiera que yo haga, yo lo hago.
Es que lo miro y me derrite, no se imaginan lo que es… Es el niño más gracioso del mundo, el más tierno, el más lindo…
Bueno, en fin, a lo que iba: una cosa que me crispa profundamente es que la gente exterior a la familia no entienda por qué esa adoración. O sea, cada vez que me ven hablarle como si fuera la persona más importante del mundo, o concederle algo medianamente inconcebible, o aplaudirle algo que no debería de hacer, la gente mira como diciendo “¿Y a ésta qué le pasa? ¿No escuchó lo que dijo el nene? ¿Por qué le habla con esa voz de tarada?”. Y yo digo, ¿no?... ¿Qué pudo pasarles en la vida que los hizo tan insensibles? No puede ser que lo miren y no se derritan automáticamente… Asúmanlo, en casa él es el rey y estamos orgullosos de que lo sea, así que miren para otro lado si no lo entienden!
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