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viernes, 3 de diciembre de 2010

Recuerdos de una niñez particular

Cuando yo era chiquita, mi madre se hacía la manicura con Tere, siempre con Tere, la misma Tere que ahora que ya no soy chiquita le sigue haciendo la manicura a mi madre. Y desde que soy chiquita, mi madre y Tere charlan mientras tanto. De todos los temas habidos y por haber. Un día, cuando yo tendría alrededor de cuatro años, mi madre, con las manos en sus respectivos tachitos con agua, me preguntó delante de Tere “No te gustaría ser manicura?”. No me pregunten de qué podrían estar hablando Tere y mi madre que desembocara en tal pregunta, ni por qué a mi madre se le ocurrió hacérmela a mí, tan sólo una niña, ni cuál sería la respuesta que pretendía recibir. Lo único que sé es que yo, que si hoy soy tajante y descontrolada al hablar imagínense como sería a los cuatro años de edad, contesté “No”. Cuando Tere se fue me rezongaron. Y no entendí por qué.

martes, 2 de noviembre de 2010

Baby sitting

El otro día, en el ómnibus, vi subir a una niñera con un cochecito y un bebé, de esos risueños, cachetones y amorosos. Supongo que sería la niñera, y no la hermana o la madre o lo que fuera, porque el niño tenía rasgos occidentales, era rubión y de ojos claros, y la chica tenía rasgos asiáticos, era bastante joven, y su actitud general indicaba que la única razón por la que se ocuparía de ese niño sería que alguien estuviera pagándole. La supuesta niñera dominaba el cochecito al son de los Rolling, porque llevaba los auriculares puestos y la música surgía a un volumen bastante alto. Hasta que tuvo que pausarla porque le sonó el celular, que atendió. Y mientras el niño nos hacía caras y gracias a los demás pasajeros del ómnibus, ella hablaba en lo que creo que era chino por teléfono. Sólo interrumpió la conversación unos segundos en el momento en que al bebé se le cayó la mamadera que venía sosteniendo entre sus dos manos, al piso de ese ómnibus (que vaya uno a saber cuánta gente ha pisado). Y sí, lo adivinaron bien, la niñera la juntó, se la volvió a poner entre las manos al niño, le hizo un gesto como motivándolo a que la termine rápidamente, y retomó su conversación telefónica.

Y la verdad es que presenciar todo esto me dio pánico… ¿Qué tipo de casting tendrá que hacer una madre para asegurarse que quien cuida a sus hijos los cuidará efectivamente aunque sea un poco?

viernes, 16 de julio de 2010

Cómo te lo explico…

Imagináte que estás en un país que no es el tuyo, donde se habla un idioma que tampoco es el tuyo, y precisás toallitas higiénicas. Imagináte que estás en la tienda buscándolas sin mucho éxito, y el gondolero se te acerca a preguntar qué precisás. Imagináte que vos el idioma lo manejás, sólo que en ese preciso momento, el término exacto para la salvación femenina no te sale. Imáginate que el tipo, simpático, te dice que no pasa nada si no conocés la palabra, que intentes describirle lo que buscás, o para qué sirve.
¿Cuánto decís que tarda la tierra en tragarte?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Magnetismo

Yo tengo un imán… Yo tengo que tener un imán…Es la única explicación… Tengo que tener un imán que atrae a la gente inoperante… No es posible que haya taaaaantos ineptos repartidos por el mundo, tiene que ser que hay una fuerza magnética que hace que yo los atraiga a todos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Médicos

Tener que ir al oculista, al dentista, al endocrinólogo, al alergista,
bueno, hago un esfuerzo y me la banco...
Hasta soy capaz de bancarme ir al psiquiatra...

Pero ir al dermatólogo...

¡Qué cosa que me irrita! Con esa manía de que el sol está tan nocivo que cada lunarcito o manchita puede ser un cáncer en potencia, y por ende debe ser analizado, uno tiene que prepararse para el dermatólogo como para la noche del Prom de las películas….
Depilación (no de emergencia, sino total: piernas, axilas, entrepiernas), ropa interior prolija y haciendo juego, ducha justo antes de ir… ¡El combo entero!