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domingo, 4 de marzo de 2012

Cosas que uno tiene que escuchar...

"Me voy a hacer un PHD a Tel Aviv", por ejemplo...

martes, 1 de noviembre de 2011

Adultez

Tengo un comunicado muy importante que hacer: hoy di un paso definitivo hacia la adultez.
Me compré el coso ese para cortar el huevo duro en rodajitas.
Exacto.
Mi propio utensilio de cocina.

miércoles, 26 de octubre de 2011

I think you have the wrong person…

Antes de empezar con la siguiente historia (historia que por cierto es real) quiero aclarar que yo vivo en una residencia de jóvenes, bien típica, de esas donde los baños y la cocina son compartidos, y donde siempre, siempre, hay joda.

Esta historia se sitúa entonces en tal residencia. Acá va.

Estaba yo en patines (clara señal de que iba a salir a patinar muy próximamente, ¿no?) en la cocina, para agarrar una botella de agua de la heladera para hidratarme en la patinada. En la cocina había también en ese mismo instante otro chico, uno de esos latinoamericanos que se cree que el simple hecho de que seamos los dos latinoamericanos nos hace, no sé, mejores amigos, almas gemelas, inseparables. Y para acentuar ese vínculo que él cree compartimos, cada vez que me ve me hace algún comentario del estilo: “En un diario colombiano salió hoy que la presidenta argentina cruzó la calle sin mirar a los costados” o “Vi un video en youtube del chico uruguayo que en el Mundial Sub 12 del 93 metió un gol contra Ecuador” o “El otro día conocí a alguien de Asunción. Ah, no, esperá, ¿Asunción era en Uruguay o Paraguay?”.
Se van haciendo una idea del nivel de simpatía que tengo hacia este personaje.
Y ahí estaba yo, con mi botellita de agua en mano, dispuesta a salir a patinar, rezando para que su relato terminara pronto, cuando me dice:
“¿Te quedás un rato en la cocina?”
Mi respuesta: “¿¿¿¿¿????”
Él prosiguió: “Es que estoy poniendo estas papas en el horno, y quiero ir a hacer unos mandados. Tiré el paquete con las indicaciones así que no sé exactamente cuanto lleva, pero si te quedás por acá, ¿no me las controlás? Y que no se quemen, eh, jajaja”

Sí, jajaja le contesté yo… 
 
Creo que se equivocó de persona… No sé, creyó que yo era la novia, la madre, la empleada, alguien con paciencia, alguien a quien le importa en lo más mínimo que él coma papas quemadas…

domingo, 12 de diciembre de 2010

Empanadas made in France

En la residencia universitaria internacional de París el otro día organizaron una fiesta con temática “Argentina”. Y allá fuimos, todos los latinos de París, para sentirnos un poco más cerca de casa, y porque prometía ser una noche divertida. El festejo incluía una música bien tanguera (sí, sí, terminamos bailando tango), y como nunca puede faltar el puestito con venta de comida y bebidas, se improvisó uno. Y para que todos los presentes nos pusiéramos nostálgicos, lo que vendían eran cosas del estilo de Fernet y empanadas de carne (cosas que en Francia no existen, por supuesto). Así que ahí estábamos todos, muy felices, comiendo una a una no sé cuántas empanadas cada uno, y comentando cuán buenas estaban. Y una de las chicas agregó:
-“Sí, están buenas, pero como las de mamá no hay”
Y todos asintieron, pensando en sus respectivas madres y sus respectivas empanadas. Y yo me reí, y nadie entendió por qué, pero es que mi madre, debe hacer 20 años que no hace una empanada…

martes, 7 de diciembre de 2010

Déjà vu

Tengo un profesor que empieza la clase, y si alguien llega 5 minutos tarde, toma 20 minutos para explicarle al recién llegado lo que se perdió en esos 5 minutos pasados. True Story.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Sra Bibliotecaria

Un recuerdo que me vino así de repente:

Mi hermana y yo, de chiquitas, sacábamos libros y libros de la biblioteca del colegio. De esos llenos de imágenes y colores. Y todos los años, cuando se acercaba fin de año, mi madre nos hacía buscar y buscar todos esos libros, agarraba la pila entera, y nos llevaba al colegio, para que diéramos la cara frente a las bibliotecarias, por supuesto con una caja de chocolates importados de regalo, para que les fuera más fácil perdonar el retraso…

jueves, 4 de noviembre de 2010

Mi agenda

Estoy maravillada. Absolutamente. ¡Qué invento extraordinario! No se puede creer… La agenda. ¡Qué grande el ser humano! Ustedes dirán, “ay sí, la agenda, nada sorprendente, debe de haber sido el primer invento de la humanidad, y a ella recién ahora se le ocurre descubrirlo…”.

Es que yo les cuento, desde que aprendí a leer y a escribir, y hasta hace unos meses nada más, para mí la agenda era algo así como un cuadernito en el que dejaba fluir mi inspiración, escribiendo de vez en cuando, a modo de diario íntimo, lo que había hecho tal o tal día (con lujo de detalles, claro está). También me dedicaba a llenar páginas y páginas con frases célebres ingeniosas, las que escribía con distintas letras, motivos y colores. Los pegotines también supieron tener un papel fundamental en mis agendas, ayudándome a ilustrar de vez en cuando algún día o alguna semana. En resumen, para mí la agenda siempre fue como un pasatiempo, un entretenimiento que me salvaba cada vez que la clase se ponía aburrida. Era como una colección de dibujitos, frases y pegotines, pero la verdad es que yo prestaba mínima atención al encabezado de cada página indicando el día del año. Para anotar los deberes y las fechas de entregas, ya tenía yo a la palma de mi mano, y si se me borraba, ya tenía yo a mis amigas para que me lo recordaran. De más está decir que yo a las agendas las elegía por los colores de la tapa, o por la temática general, ni siquiera me fijaba si eran diarias o semanales. A veces me pasaba que justo la que me gustaba era enorme, y pesadísima, así que al cabo de la segunda semana ya no la llevaba conmigo, y cumplía su función desde mi mesa de luz. Hasta hace algunos meses, cuando de repente todo cambió… Al fin descubrí el propósito de las agendas. Es mágico, no lo puedo creer, estoy anonadada. Eso de tener todo lo que uno tiene que hacer anotado ahí, con fecha y todo… Es brutal. Sencillamente. Es una fuente de información increíble. Si supieran cómo se ríen de mí mis compañeros de clase cada vez que yo saco orgullosa mi agenda para anotar cualquier mínimo dato que nos haya dado el profesor. Es que ellos no saben lo que es vivir 22 años preguntando para cuándo era la entrega con una agenda llena de fotos y chistes y cartitas.

domingo, 31 de octubre de 2010

Facebook

El otro día un conocido me preguntó si tenía una cuenta en Facebook. Yo le dije que no, porque la verdad que no quería que él estuviera al tanto de todo lo que mis contactos puedan poner sobre mí. Por lo menos por ahora, capaz que si nos hacemos más cercanos sí, pero por el momento ni nos conocemos tanto, así que no me inspira exponerme así a extraños. Y él, por supuesto, me preguntó:
-“¿No? ¿Cómo que no?”
A lo que inocentemente respondí:
-“No, no, en serio, no me gusta que todo el mundo esté al tanto de mi vida privada, no sé, no me convence eso de permitir que se revele tanto de mí”.
Y como era de esperar, ahí empezó a presentarme todos esos argumentos que ya he oído mil veces por parte de la gente que cree (no sé por qué insólita razón) que es fundamental para el futuro de la humanidad convencerme de hacerme una cuenta en Facebook. Que cómo que no, que si no sé lo útil que es para cualquier propósito, que si no sé que mis conocidos igual pueden subir fotos y comentarios sobre mí sin que yo tenga una cuenta, que si no estoy al tanto de todos los dispositivos que tiene Facebook de protección de privacidad, que si no sé que tenés el derecho de elegir cada vez que subís algo a la red quién querés que lo vea y quién no, etc. Y a todo esto yo respondí lo mismo que ya he respondido mil veces. Que sí, que ya sé todo eso, pero que si la gente sube cosas sobre mí, por lo menos no me puede etiquetar porque no tengo cuenta y la cadena se corta más rápido, que por más que hayan opciones para asegurar mi privacidad, nunca se puede controlar totalmente todo lo que todos tus contactos y los contactos de tus contactos hagan, que por más que yo pueda pedir que se saque una foto donde me hayan etiquetado siempre va a haber un lapso de tiempo en que esa foto estuvo publicada a la vista de mis conocidos sin que yo lo quisiera,… (y muchas cosas más que me cansa enumerar ahora).
Y él, nada convencido por mis argumentos, terminó la conversación diciéndome:
-“Ah, ya entiendo, sos de las que tienen algo que ocultar”

viernes, 22 de octubre de 2010

¿Tenés fuego?

Hay algunos padres que de pronto un día descubren que su hijo fuma. Y yo me dirijo a ellos.


Señores, es muy posible que su hijo sea de esos que empezaron a fumar desde su más temprana pubertad. Y probablemente, él ni siquiera haya hecho mucho por ocultarlo, pero ustedes pasaron por alto todas las pistas que se les presentaron. Por ejemplo, cada vez que su hijo decía “me voy a caminar media cuadra” no iba a caminar media cuadra sin nada en la mano… iba a caminar media cuadra con un cigarrillo en la mano. Cada vez que su hijo ponía a lavar toda la ropa porque apestaba a cigarrillo alegando que “había un montón de gente fumando anoche en el bar y se me impregnó” el que fumaba era él, y no en el interior del bar, sino en la puerta, del lado de afuera, porque hace ya varios años que se prohibió fumar en lugares públicos. Cada vez que ustedes, queriendo poner agua a calentar para un mate o un café, se preguntaban a dónde habrían ido a parar todos los encendedores y fósforos de la cocina, hubiera sido más lógico responderse que al bolsillo de la mochila de su hijo, en vez de convencerse que la empleada se los robaba.

...

domingo, 20 de junio de 2010

...

Una cosa que odio es esa sensación de que uno hace todo para que todo le salga bien, sigue todos los pasos para que todo le salga bien, hace una a una todas las cosas que hay que hacer para que todo le salga bien, toma todas las precauciones para que todo le salga bien , se merece que todo le salga bien, y sin embargo…sin embargo, todo le sale mal.

sábado, 8 de mayo de 2010

Wtf

Mi madre tiene una respuesta para todo. El único problema es que, claro está, esas respuestas suelen irritarme. Por ejemplo, si yo estoy histérica porque tengo tres trabajos que entregar en dos días, y al tercero, un examen de una materia de la que no entiendo ni el título, y por supuesto no me da el tiempo, incluso limitando mi sueño a unas pobres horitas por día, su solución es:
-“Andá a dar una vuelta, recorré un poco el barrio, andáte hasta la Virgen y rezále y después andá a dormir que mañana vas a amanecer más tranquila”
Sí, más tranquila seguro, pero con la certeza de tener cero en cuatro materias ¡!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Examen

Es lo que tiene la vida de estudiante… Que de repente, llegan unas semanas (el período de exámenes) durante las que el fin del mundo no parece tan mala idea… Desaparecés de la faz de la tierra, dejás de salir, pasás encerrada en tu casa, incomunicada, sin ver ni la luz del sol… Durmiendo poco, comiendo mal, comunicándote únicamente con gente que esté en tu misma situación… Y al poco tiempo se resurge, con ojeras, cara pálida y regordeta, y generalmente, un humor de perros… Y en nuestra frente ese gran cartel de “recién salida de examen” es inexorable.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Descargas gratis

¿Dónde se ha visto que cada vez que me conecto a Internet se me abren espontáneamente páginas proponiéndome totalmente gratis
- juegos de esos de ingenio que te hipnotizan y en cuestión de días te tienen totalmente idiotizada
- todo tipo de dietas mágicas que prometen hacerme adelgazar 28 kilos en tres días sin dietas ni ejercicio
- películas porno, en variedad suficiente como para satisfacer cualquier fantasía
- foros de discusiones para encontrar al amor de tu vida porque supuestamente mi media naranja está esperándome frente a una webcam en Estambul
- cursos de mandarín, árabe, croata, danés, decoración de interiores, arreglos florales, jardinería y todo lo que se les ocurra

y sin embargo hace semanas que estoy buscando una descarga gratuita de un programa estadístico para un proyecto universitario que resulta inexistente? ¡!

Un consejo a todos los que nos están viendo en sus casas:
¡Jamás estudien econometría!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Yo anoto todo

Yo siempre me anoto las cosas cuando creo que son importantes y podría olvidármelas…
Por ejemplo, cuando el profesor avisa en clase que a la semana siguiente cambiamos de salón para el A305, yo saco un papelito y lo anoto. Cuando llamo a pedir hora para el médico, temo no retener lo que me dice la recepcionista, y lo anoto. Cuando me llaman de una empresa a la que mandé el currículo para fijar una entrevista, me dan las coordenadas, y yo anoto. Cuando cambian la fecha de un examen, lo anoto. Cuando me acuerdo que tengo que devolver el Dvd que alquilé para que no me cobren multa, lo anoto. Cuando me doy cuenta que me está por vencer el abono del gimnasio y lo tengo que renovar, lo anoto.
Así que al final del día llego a casa, pongo las manos en los bolsillos y saco todo tipo de papelitos diciendo:
“A305”
“Miércoles 9:15”
“Edificio de la esquina, piso 16, segunda oficina. Preguntar por Marisa Silva”
“17 de noviembre”
“Forrest Gump”
“Gym”

Exactamente… Son muy pocos los que logro asociar con su significado original.

martes, 27 de octubre de 2009

Te presto mi Liquid Paper

Todo estudiante creo que debería de compartir conmigo las ganas de acogotar al chico de al lado, ese mismo que siempre siempre escribe con lápiz, siempre siempre se equivoca, y siempre siempre borra con la goma con una fuerza que sacude la mesa cual terremoto, arruinándote el subrayado con regla que te estaba quedando tan bien, y soplando para tu lado los desechitos de la goma ya borrada.

martes, 13 de octubre de 2009

Me dueeeeeeermo

Tan pero tan aburrida fue la clase de la que acabo de salir, que en lo único que pensé durante las tres horas que duró (sí, tres horas) fue en este grano maldito que me salió y en lo bien que se sentiría explotarlo. Y para no romper la armonía del blog aclaro que odio esa clase.