martes, 21 de febrero de 2012
Nuevo low en mi vida
Hoy cagué en el trabajo. Hice caca en el trabajo. Si eso no es tocar fondo, no sé lo que es…
martes, 14 de febrero de 2012
Say cheese !
La gente que no consigue quedarse quieta durante 5 segundos, que no consigue dedicarte exclusivamente su atención por 5 segundos, ese poquito tiempo que necesitás para sacarles una foto, una solita, y por ende en todas todas todas las fotos que tenés de ellos, así se sea solos, con alguien más, en grupo, adentro, afuera, en verano, en invierno, en todas, todas, salen mirando para otro lado. Esa gente, me irrita bastante. Y lo peor es que no es una irritación momentánea, no. Es una irritación prolongada, que empieza en el momento en que se saca la foto fallida, y que renace cada vez que uno ve la pésima foto obtenida.
domingo, 12 de febrero de 2012
Hola, qué tal
Una cosa que me molesta es tener esta fama de hija de puta que no me puedo sacar de encima. Una fama totalmente infundada, por cierto. No sé por qué, te juro y te re juro que no sé por qué, pero la gente me tiene como muy muy yegua, muy muy forra, muy muy soreta. Y mirá que no lo soy, eh… En serio que no lo soy…
El otro día, un amigo me comenta: “che, me contó el Tito que te cruzó caminando por la rambla, y quedó muy contento, dice que lo saludaste y todo, y hasta charlaron un ratito”.
¿Pero qué es esto? ¿Cómo que estamos sorprendidos de que haya saludado a un ser conocido que me crucé de casualidad? ¡Claro que lo saludé, cómo no voy a saludar!
Está bien, reconozco que puedo ser un poco histérica, un poco ovárica, un poco digamos que fácilmente irritable. Pero el abc del relacionamiento social, lo tengo. Pará un poco. Decirle “buen día” a alguien que te encontrás es como el básico de la interacción humana, y el básico lo domino.
O sea, admito que de vez en cuando prefiero las escaleras al ascensor porque sé que en el ascensor siempre hay alguien que quiere entablar una conversación innecesaria, y que en el ómnibus me dejo los auriculares puestos aunque se me haya acabado la batería del mp3 para ahuyentar a cualquier desconocido que pretenda sentarse al lado mío a hablarme, y que cuando suena el teléfono ni siquiera amago a levantarme del sillón para atender si ya sé quién es que está llamando. Lo admito, pero de ahí a no decir “hola” y “chau”, lo elemental de la actividad comunicacional… Pará un poco.
El otro día, un amigo me comenta: “che, me contó el Tito que te cruzó caminando por la rambla, y quedó muy contento, dice que lo saludaste y todo, y hasta charlaron un ratito”.
¿Pero qué es esto? ¿Cómo que estamos sorprendidos de que haya saludado a un ser conocido que me crucé de casualidad? ¡Claro que lo saludé, cómo no voy a saludar!
Está bien, reconozco que puedo ser un poco histérica, un poco ovárica, un poco digamos que fácilmente irritable. Pero el abc del relacionamiento social, lo tengo. Pará un poco. Decirle “buen día” a alguien que te encontrás es como el básico de la interacción humana, y el básico lo domino.
O sea, admito que de vez en cuando prefiero las escaleras al ascensor porque sé que en el ascensor siempre hay alguien que quiere entablar una conversación innecesaria, y que en el ómnibus me dejo los auriculares puestos aunque se me haya acabado la batería del mp3 para ahuyentar a cualquier desconocido que pretenda sentarse al lado mío a hablarme, y que cuando suena el teléfono ni siquiera amago a levantarme del sillón para atender si ya sé quién es que está llamando. Lo admito, pero de ahí a no decir “hola” y “chau”, lo elemental de la actividad comunicacional… Pará un poco.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
No es para mi
Estamos mi hermano y yo haciendo nada, tranquilamente, cuando de repente suena el teléfono. El, haciendo uso de toda la inteligencia correspondiente al superdotado que me quieren hacer creer que es, llega a la conclusión de que nos conviene que atienda yo. Así que atiendo yo, y después de que corto, él pregunta:
- ¿Cómo que equivocado, si dijiste “hola mamá”?
- Era mamá que se equivocó, en realidad quería llamar a la tía
- ¿Quién era?
- Equivocado- ¿Cómo que equivocado, si dijiste “hola mamá”?
- Era mamá que se equivocó, en realidad quería llamar a la tía
viernes, 23 de diciembre de 2011
Instructivo
Mis reglas son simples.
Mis reglas son simples. Y bueno, si te parece que no son tan simples, si te parece que son demasiadas y pensás que no podrás recordarlas todas, hagamos así, te las resumo en un solo punto: No me hables.
Y mi madre sigue insistiendo en que no entiende cómo sigo soltera...
- No me hables en el gimnasio
- No me hables en el ómnibus
- No me hables en el ascensor
- No me hables si tengo los auriculares puestos
- Definitivamente no me hables si tengo los auriculares puestos en el gimnasio, el ómnibus o el ascensor
- En la playa sólo podés hablarme si estoy vestida. Ni se te ocurra acercarte si estoy en bikini tomando sol. Meter la panza durante media hora mientras me contás que el hijo de tu vecino está estudiando dermatología es mucho trabajo para mí.
- En el supermercado sólo podés hablarme si estamos en la fila para pagar, hay mucha gente y la cajera (o el cajero) es lenta(o). Ni se te ocurra acercarte si estoy en la góndola de las toallitas higiénicas. Lidiar con situaciones embarazosas, de nuevo, es mucho trabajo para mí.
- Si creés que me conocés de algún lado pero no estás seguro(a), quedáte con la duda, y por favor, no me hables. Explicarte que no te conozco o hacer de cuenta que no te conozco es, una vez más, mucho trabajo para mí.
- Si estás pensando en pedirme la hora, no me hables. Darte la hora, bueno, no es tanto trabajo para mí, pero me embola.
Mis reglas son simples. Y bueno, si te parece que no son tan simples, si te parece que son demasiadas y pensás que no podrás recordarlas todas, hagamos así, te las resumo en un solo punto: No me hables.
Y mi madre sigue insistiendo en que no entiende cómo sigo soltera...
lunes, 19 de diciembre de 2011
Tangram
Mi madre, dirigiéndose al vendedor del puesto de acertijos y puzzles artesanales, en el que habíamos estado chusmeando un rato largo:
-“Usted sabe que me sorprendió mucho mi hija, una decepción brutal, yo estaba segura que ella con lo inteligente que es iba a poder armarle la especie de Tangram esa que tiene, pero vio que le costó un montón y no pudo… Ni ahí, ni cerca, un mamarracho le quedó la figura. Las madres siempre pensamos que nuestros hijos son un poco más capaces de lo que en realidad son.”
-“Usted sabe que me sorprendió mucho mi hija, una decepción brutal, yo estaba segura que ella con lo inteligente que es iba a poder armarle la especie de Tangram esa que tiene, pero vio que le costó un montón y no pudo… Ni ahí, ni cerca, un mamarracho le quedó la figura. Las madres siempre pensamos que nuestros hijos son un poco más capaces de lo que en realidad son.”
Respirá hondo. Contá hasta diez.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Home sweet home
Mi madre, con MI computadora en su regazo, me llama:
-“Oliviaaaaaaaaaaa”
-“¿Sí, mami?”
(mentira, le contesté de manera un poco menos gentil)
-“¿No querés revisar tu mail que acá lo tengo abierto? Acá parece que tu colega Carlitos te mandó un mail, y la tienda esa de cosméticos que a mí tanto me gusta te mandó un mensaje con el nuevo prospecto. Creo que la crema que te pedí está de oferta.”
-“Oliviaaaaaaaaaaa”
-“¿Sí, mami?”
(mentira, le contesté de manera un poco menos gentil)
-“¿No querés revisar tu mail que acá lo tengo abierto? Acá parece que tu colega Carlitos te mandó un mail, y la tienda esa de cosméticos que a mí tanto me gusta te mandó un mensaje con el nuevo prospecto. Creo que la crema que te pedí está de oferta.”
De vuelta a casa por las fiestas. Respirá hondo y contá hasta diez. Ese es mi nuevo pasatiempo. Respirar hondo y contar hasta diez.
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