miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sms

Mi madre y mi tía me mandan mensajes de texto. Reiterados mensajes de texto. Y cuando no les llega respuesta, ellas se turnan para llamar a la compañía telefónica, al técnico del celular, al Ministerio de Telecomunicaciones a investigar por qué sus celulares no están recibiendo mensajes, y cuán rápido se podría solucionar. Qué se van a imaginar ellas que de vez en cuando, cabe la posibilidad de que haya algún mensaje al que me embole responder…

lunes, 13 de diciembre de 2010

Qué te puedo decir...

Ella es de esas personas que disfruta preguntándole a la gente lo que la gente no quiere que nadie le pregunte.
¿Por qué perdiste el exámen? ¿Cómo que no sabés? ¿Cómo todas tus amigas salvaron y vos perdiste si estudiaron juntas?
¿Cómo ganás tan poco? ¿Pero vos no tenés mucha más formación que él? ¿Pero con tu carrera no se encuentra ningún trabajo más calificado?
¿Cómo que te dejó por otra? ¿Pero esa no es mucho más joven que él?
¿Cómo que no tenés ni un día de vacaciones en verano? ¿No te vas a deprimir sola en la ciudad? ¿No estás muerta de cansancio? ¿No nos vas a extrañar que vamos a estar todos en el balneario?
Y yo soy de esas personas que le quieren pegar a este tipo de personas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Empanadas made in France

En la residencia universitaria internacional de París el otro día organizaron una fiesta con temática “Argentina”. Y allá fuimos, todos los latinos de París, para sentirnos un poco más cerca de casa, y porque prometía ser una noche divertida. El festejo incluía una música bien tanguera (sí, sí, terminamos bailando tango), y como nunca puede faltar el puestito con venta de comida y bebidas, se improvisó uno. Y para que todos los presentes nos pusiéramos nostálgicos, lo que vendían eran cosas del estilo de Fernet y empanadas de carne (cosas que en Francia no existen, por supuesto). Así que ahí estábamos todos, muy felices, comiendo una a una no sé cuántas empanadas cada uno, y comentando cuán buenas estaban. Y una de las chicas agregó:
-“Sí, están buenas, pero como las de mamá no hay”
Y todos asintieron, pensando en sus respectivas madres y sus respectivas empanadas. Y yo me reí, y nadie entendió por qué, pero es que mi madre, debe hacer 20 años que no hace una empanada…

sábado, 11 de diciembre de 2010

Ahhhhhhhhhhhhhhhhh

Mi padre es tan tierno tan tierno, que tomó doce años convencerlo de que tenía que cambiar el auto que ya tenía doce años. Y es tan tierno tan tierno, que cuando para entregarlo para recibir el nuevo tuvo que lavarlo, lo lavó como nunca antes. Y es tan tierno tan tierno, que cuando lo vio así, reluciente, le dio pena cambiarlo así por uno más nuevo, así que hubo que empezar de nuevo el proceso de convencerlo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Amaneció nevando en París

Hay gente que dice adorar la nieve. Y yo a ellos les digo:
¿¿De qué estamos hablando?? ¿¿En serio me decís??
Sí, sí, todo muy lindo, muy poético, muy romántico… Las calles cubiertas de blanco, ver desde el balcón como los copos van cubriendo tu ciudad… Precioso. Pero precioso mirarlo por la ventana, con una taza de chocolate caliente en la mano. Sacále una foto y volvé a prender la tele. Tener que ir a la facultad con nieve, hacer mandados con nieve, intentar seguir una rutina con nieve, hacer turismo con nieve, vestirse para un día de nieve, prepararse psicológicamente para un día de nieve… Te lo regalo. Y para el día después del día de nieve, cuando la gente ya caminó sobre nevado, haciendo que la nieve pase de blanca al color de la mugre, y cuando la parte de la nieve sobre la superficie ya empezó a derretirse, haciendo que en algunos lados queden enormes charcos donde la gente mojará el dobladillo de sus vaqueros, y en otros lados capas de hielo extremadamente resbaladizos que representan un peligro digno de ser catalogado tema de seguridad nacional… También te lo regalo.
Y pongo la etiqueta "Viajes con Pelaya" porque fue en boca de ella que oí una de las primeras veces la teoría de que finalmente no es tan claro que esté tan bueno que nieve,  tras uno de nuestros paseos no recuerdo en qué ciudad.

martes, 7 de diciembre de 2010

Déjà vu

Tengo un profesor que empieza la clase, y si alguien llega 5 minutos tarde, toma 20 minutos para explicarle al recién llegado lo que se perdió en esos 5 minutos pasados. True Story.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Tratamiento

Mi madre tiene una manía, que a mí me saca de quicio. Bueno, siendo más exacta, mi madre tiene incontables manías, y la mayoría me sacan de quicio, pero ahora vamos a hablar de una en particular.

Esa manía que tiene de comprar las cosas pensando en que la posibilidad de cambio o devolución está ahí, latente. O sea, si vos vas a la tienda, arrastrás a alguien a que te acompañe, pasás horas probándote y eligiendo lo que más te convence, pidiéndole opinión a tu rehén, aceptando o ignorando su opinión, negociando los planes de pago… no tendría que importar si la prenda tiene o no cambio, ¿verdad? Porque digo yo que se supone que si la deliberación fue tan difícil y meticulosa por lo menos que sea permanente. Pues no. Mi madre llega a casa y se da cuenta de que ay el color en realidad no favorece tanto, ay no sé si este corte es tan elegante, ay no me di cuenta que la semana pasada me había comprado esto que es parecido. Y hay que volver. Volver a la tienda, volver al probador, volver al proceso. Y toda esta descripción es válida para cualquier prenda de ropa, pero también para todo tipo de artículos, sin importar el género (electrodomésticos, ropa de cama, perfumería, artículos de bazar, regalos a quien sea, cosas de papelería, you name it!) ni el destinatario.

Ayer llegó a lo que yo considero su récord personal. Yo fui al médico, y me recetó un remedio. Entonces al salir de la consulta pasé por la farmacia para empezar el tratamiento lo antes posible. Y mi madre me llama poco después, inquiriendo sobre tal medicamento, y tras decirme que según ella hay otro mejor (sí, sí, ella es experta en medicina, en economía mundial, en finanzas, en idiomas, en cine, en meteorología, en calentamiento global,…) agrega:
-“¿No podés volver a la farmacia y ver si no tiene cambio? Estoy segura que te lo cambian, decíles que te equivocaste al leer la receta…”